Por Miguel Díaz Román
Debido a los efectos de la sequía, la cosecha del café boricua este año enfrenta una merma de hasta 50 % con respecto a la cosecha del año anterior, mientras los caficultores sostienen que el problema de mano obra persiste y los altos costos de producción requieren de un aumento en el precio café, una petición que reiteradamente ha sido rechazada por el Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO), que tiene injerencia absoluta en el precio del café.
La cosecha de café este año recaudará entre 15,000 y 20,000 quintales (100 libras) de café, lo que representa aproximadamente el 50 % de la cosecha del pasado año que ascendió a $40,000 quintales, según denunció Miguel López Hernández, quien es el presidente de la Asociación de Beneficiados de Puerto Rico, que representa a las empresas que adquieren el café para someterlo a un proceso de limpieza, lavado y secado y luego revenderlo al torrefactor.
López Hernández agregó que también existe la amenaza de que se pierda café por falta de mano de obra que lo recoja. El también caficultor dijo que un aumento de los trabajadores extranjeros sería una posible alternativa para evitar que una parte significativa de la menguada cosecha que se espera para este año se pierda en los campos.
«Esa es la solución (el trabajador extranjero) porque no hay gente que trabaje recogiendo café», dijo López Hernández.
Asamblea aprueba aumento
El pasado sábado, en momentos cuando ya comenzó la recogida de café en la montaña, se celebró la asamblea de ProCafé, una entidad que defiende la producción del grano del país y que agrupa a todos los caficultores locales.
En la asamblea se discutió la merma en la cosecha actual como resultado de la sequía. Además, la asamblea aprobó solicitar un alza en los distintos renglones en la cadena de elaboración del café del país.
La asamblea de ProCafé acordó solicitar que se aumente de $18 a $22 por cada almud de café, que pesa 28 libras. Un aumento de $125 para el trabajo que realizan los beneficiadores y elevar de $500 a $650 el precio por cada quintal de café que es adquirido por los torrefactores.
De acuerdo con una fuente vinculada a ProCafé, la propuesta de aumento aprobada por la asamblea será enviada por medio de una carta al Departamento de Agricultura (DA), a DACO y a la Fortaleza.
No obstante, la asamblea de ProCafé, que es presidida por Iris Janet Rodríguez, quien también es la presidenta de la Asociación de Agricultores, no tuvo la presencia de un representante del DA.
Secretario ausente
La ausencia de un representante del DA en la asamblea de ProCafé ha sido interpretada como una falta de apoyo a los reclamos de aumento al precio del café por el actual secretario de Agricultura, Irving Rodríguez Torres.
SN intentó ayer comunicarse con Janet Rodríguez pero no fue posible localizarla.
Octavia Sánchez, quien es la asistente del director ejecutivo de ProCafé, Carlos Javier Acosta, confirmó que no hubo presencia de un representante del DA en la asamblea de ProCafé.
«No sabemos por qué el secretario Irving Rodríguez no estuvo en la asamblea. Se le invitó y no vino. Eso es que no quiere comprometerse», dijo una fuente que estuvo presente en la asamblea de ProCafé y prefirió no revelar su identidad.
Reiteradamente en los pasados años el DACO y algunos moradores de la Fortaleza han rechazado aumentar el precio de los diversos renglones en la cadena de elaboración del café del país para evitar que se registre un aumento en el precio del café a nivel del consumidor.
Incluso, DACO ha objetado aumentar el precio del café importado, una iniciativa favorecida por el DA porque aumentaría los ingresos que obtiene la Administración de Empresas Agropecuarias (ADEA) a través de la venta del grano importado.
DACO no favorece alza en café
La importación de café por el ADEA es el resultado de una exención concedida por el Congreso, que le permite al gobierno local importar café sin pagar un arancel federal. Desde 1998 la ADEA incursionó en la importación debido a que la producción local no alcanza para satisfacer el consumo total del país.
De hecho, el pasado año DACO mantuvo sin cambios el precio del café a pesar de que los caficultores han venido reclamando un aumento debido al incremento en los costos de operación de sus fincas.
La entonces secretaría designada, Natalia Catoni, extendió mediante orden provisional el control de precios existentes sin aumentos para proteger el bolsillo del consumidor y evaluar la situación del mercado mes a mes.
Desde comienzos del presente cuatrienio la administración de Jenniffer González Colón decidió que la ADEA no trasladará a los torrefactores los aumentos de precio que ha experimentado el café importado en el mercado internacional para impedir un alza en el precio del café a nivel del consumidor.
Suplidor exige pago
El resultado de esa decisión es que la ADEA ha dejado de obtener ingresos por el café importado que vende a los torrefactores, lo que ha secado su fuente de fondos para ofrecer incentivos a los agricultores. En los pasados años ADEA ha generado ingresos en aproximadamente más de $20 millones anuales.
A modo de ejemplo, la ADEA adquiere cada quintal de café importado en más de $450, pero se lo vende a los torrefactores a $375, lo que implica que el gobierno está perdiendo más de $75 por cada 100 libras de café importado que vende.
Conocedores del mercado de café sostienen que la merma en la cosecha de café del país podría repercutir a nivel del consumidor debido a una posible insuficiencia en el café importado como resultado de que la ADEA no le ha estado pagando al suplidor.
SN supo que ADEA le adeuda una alta cantidad de dinero al suplidor del café importado como resultado de que la entidad ha absorbido el alza que el grano ha experimentado en el mercado internacional, lo que ha reducido sustancialmente sus ingresos.
Alegadamente, el suplidor ha exigido el pago del dinero adeudado para continuar realizando entregas.










