El choque energético en Puerto Rico ya está apareciendo

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Por Luis R. Benítez, Economista

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Durante buena parte de 2026, el aumento y la volatilidad de los precios internacionales de la energía podían verse desde Puerto Rico principalmente como un riesgo externo. Esa etapa parece estar terminando.

Los acontecimientos recientes en el Medio Oriente, el comportamiento del petróleo, los precios locales de los combustibles y, sobre todo, la reconciliación tarifaria sometida al Negociado de Energía indican que el choque energético internacional comienza a transmitirse de manera más visible a nuestra economía.

Y probablemente será en la factura eléctrica donde muchos hogares y empresas sentirán primero una parte importante de ese impacto.

La señal más inmediata: electricidad

LUMA sometió al Negociado de Energía la reconciliación correspondiente a los costos de combustible y compra de energía para el último trimestre de 2026. El expediente identifica reconciliaciones de los factores FCA y PPCA y los factores calculados para octubre a diciembre.

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Aquí es importante distinguir quién presenta el cálculo de dónde se originan los costos. LUMA no opera las plantas de generación. Su función, en este componente tarifario, es calcular y presentar los costos de combustible y energía comprada a partir de la información suministrada por Genera PR y por los productores independientes de energía. La determinación final corresponde al Negociado de Energía.

Según la información divulgada por LUMA, la reconciliación bajo consideración podría equivaler a aproximadamente 6.07 centavos adicionales por kilovatio-hora. Para el cliente residencial promedio, podría representar alrededor de $48 adicionales al mes. El propio comunicado aclara que ese ajuste no constituye ingreso adicional para LUMA, sino la recuperación de costos asociados a operar el sistema eléctrico, principalmente combustible y
compra de energía.

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Ese dato merece atención porque convierte un problema que comenzó en los mercados internacionales en algo concreto: el costo de producir electricidad en Puerto Rico.

De Ormuz y Yemen a los costos locales

La raíz inmediata del choque energético se encuentra en el Medio Oriente. La Administración de Información Energética de Estados Unidos, EIA por sus siglas en inglés, informó en su perspectiva de septiembre que las exportaciones de petróleo de la región continuaban restringidas.

Entre los factores identificados se encuentran las tensiones relacionadas con
Irán y el Estrecho de Ormuz, así como ataques que han afectado las exportaciones sauditas a través del área de Bab el-Mandeb y el Mar Rojo. Estos puntos son críticos para el comercio energético mundial. El Estrecho de Ormuz concentra una parte significativa del movimiento internacional de petróleo.

Bab el-Mandeb y el Mar Rojo, a su vez, son rutas importantes para los cargamentos que buscan evitar o complementar las rutas del Golfo Pérsico. Cuando aumenta el riesgo en esos corredores, los efectos no se limitan a la cantidad de petróleo físicamente disponible. También aumentan seguros, fletes, desvíos de rutas y primas de riesgo.

La EIA estimó que las interrupciones de producción en el Medio Oriente promediaron 6.7 millones de barriles diarios en agosto, frente a 5.0 millones en julio. También informó que el crudo Brent promedió alrededor de $91 por barril en agosto, $7 más que en julio, y revisó su proyección para la segunda mitad de 2026 a aproximadamente $90 por barril.

Su escenario base supone que las restricciones disminuyen gradualmente durante 2027, pero que permanecen relevantes durante el resto de 2026. Para Puerto Rico, la implicación es directa. No producimos petróleo y dependemos de combustibles importados para una parte importante de la generación eléctrica y de la transportación. Somos, en gran medida, receptores de precios determinados fuera de nuestra economía.

El segundo canal: gasolina, diésel y distribución

La electricidad no es el único mecanismo de transmisión. Los precios locales de gasolina y, especialmente, de diésel también son relevantes. El diésel entra directamente en los costos de transportación de mercancías, construcción, maquinaria, generación de emergencia y distribución comercial.

Por eso el choque energético puede afectar simultáneamente el costo de producir y el costo de transportar. Una empresa no enfrenta únicamente el precio pagado por la mercancía. Tiene que añadir transportación, almacenamiento, electricidad, seguros, financiamiento y el costo de mantener inventario hasta que el producto se vende.

Si aumentan al mismo tiempo el diésel, la electricidad y el costo del crédito, el costo económico de mantener inventarios puede subir incluso cuando el precio original de una mercancía no haya cambiado.

Inflación de costos: un choque de oferta

Desde el punto de vista macroeconómico, estamos ante un ejemplo de choque adverso de oferta. El aumento de la energía eleva el costo de producir y distribuir bienes y servicios. Algunas empresas absorberán una parte mediante menores márgenes; otras aumentarán precios, reducirán inventarios, pospondrán inversiones o combinarán varias respuestas.

En el modelo de oferta y demanda agregada, el mecanismo puede representarse como un desplazamiento de la oferta agregada de corto plazo hacia la izquierda: mayor nivel de precios y menor producción real, o al menos menor crecimiento de la producción.

Esa es precisamente la dificultad de la inflación impulsada por costos. No proviene necesariamente de un exceso de demanda. Puede coexistir con desaceleración económica.

Estados Unidos ya muestra la presión energética

Conviene distinguir claramente las estadísticas de Estados Unidos de las de Puerto Rico. El Índice de Precios al Consumidor que publica el Bureau of Labor Statistics mide la economía estadounidense; no es el índice de inflación de Puerto Rico.

Aun así, resulta útil para observar la magnitud del choque energético en una economía con la que Puerto Rico mantiene una integración monetaria y comercial muy estrecha. En agosto, el CPI de Estados Unidos aumentó 0.4% en el mes y 3.4% en términos interanuales.

El componente de energía subió 2.1% durante el mes y 16.3% respecto al año anterior. La gasolina aumentó 3.9% en agosto y 27.4% en doce meses. El BLS indicó que la gasolina explicó más de una tercera parte del aumento mensual del índice general.

Eso no significa que Puerto Rico esté experimentando exactamente la misma inflación. Significa que el choque energético ya es suficientemente fuerte como para dejar una huella clara en los índices de precios de Estados Unidos.

A la energía cara se suma el dinero caro

La Reserva Federal añadió otro elemento esta semana al elevar en 25 puntos básicos el rango objetivo de la tasa de fondos federales, hasta 3.75%–4.00%. La decisión no puede atribuirse exclusivamente al petróleo.

La Fed señaló que la inflación continúa elevada y que la incertidumbre sigue siendo alta, en parte por acontecimientos geopolíticos. Para Puerto Rico, sin embargo, la combinación es particularmente incómoda: energía más
cara y financiamiento más caro al mismo tiempo.

Las tasas mayores encarecen préstamos comerciales, tarjetas, financiamiento de vehículos, hipotecas e inversión. Para las empresas que mantienen inventarios, aumentan el costo financiero de tener capital inmovilizado mientras esos bienes esperan venderse. Si, simultáneamente, aumentan electricidad y transportación, el costo total de mantener inventario recibe presión por varios frentes.

El consumidor también recibe el choque

Los hogares enfrentan el mismo problema desde otro ángulo. Si una familia tiene que dedicar más dinero a electricidad y combustible, necesariamente dispone de menos ingreso para otros bienes y servicios.

Ese desplazamiento del gasto es crucial. Un aumento de precios no implica automáticamente un aumento proporcional del valor de las ventas en toda la economía. Algunos comercios pueden observar mayores precios, pero menores cantidades vendidas.

Esto también importa para los recaudos públicos. El efecto sobre el Impuesto sobre Ventas y Uso no es automático. Los precios más altos pueden aumentar el valor nominal de transacciones sujetas al impuesto, pero una reducción en las cantidades compradas o un cambio hacia bienes exentos puede compensar parte de ese efecto.

En términos simples: Recaudos de IVU = tasa contributiva × base imponible nominal. Y la base imponible nominal depende tanto de precios como de cantidades y de la composición del consumo.

Qué podemos esperar

El escenario más razonable, con la información disponible, no es una predicción de aumentos uniformes en todos los precios. Es un escenario de presiones inflacionarias adicionales mientras persistan las restricciones energéticas.

Primero, el efecto debería continuar siendo más visible en combustibles, electricidad y transportación.

Segundo, si el choque persiste, parte de esos costos puede trasladarse a distribución, alimentos y otros bienes y servicios.

Tercero, tasas de interés más altas pueden moderar la demanda, pero al costo de frenar consumo, inversión y crecimiento.

La duración será decisiva. Un choque breve puede disiparse antes de incorporarse plenamente a contratos, inventarios y precios finales. Un choque prolongado aumenta la probabilidad de efectos de segunda ronda.

La EIA proyecta que los flujos petroleros del Medio Oriente se normalicen gradualmente durante 2027 y que el Brent baje respecto a los niveles actuales.

Pero esa es una proyección condicionada a una mejoría de las rutas y de la producción. La propia incertidumbre geopolítica hace que ese escenario tenga que revisarse continuamente.

Lo importante ahora es observar la transmisión

Puerto Rico no controla el Estrecho de Ormuz, Bab el-Mandeb, el precio mundial del petróleo ni las decisiones de la Reserva Federal. Pero recibe las consecuencias de todos esos acontecimientos.

Por eso, durante los próximos meses, conviene observar conjuntamente cinco indicadores: el precio internacional del petróleo; los precios locales de gasolina y diésel; la decisión final del Negociado de Energía sobre la reconciliación tarifaria; la trayectoria de la inflación; y las próximas decisiones de la Reserva Federal.

La reconciliación que hoy está ante el Negociado es particularmente importante porque puede convertirse en uno de los primeros mecanismos mediante los cuales una perturbación originada a miles de millas se refleje directamente en el presupuesto mensual de hogares y empresas en Puerto Rico.

El choque comenzó lejos de Puerto Rico. Pero ya está apareciendo aquí.

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