Por Miguel Díaz Román
El Caribe es el escenario de un capítulo irresuelto de esos grandes negocios que por más de quinientos años alimentaron fortunas incontables tales como lo son el imperialismo, la esclavitud y el colonialismo.
Hoy día algunas de esas tres empresas continúan vigentes en el Caribe y sus estragos son el centro de un debate permanente que aflora con fuerza de cuanto en vez en los medios de comunicación.
En este caluroso mes de julio los líderes de la organización Comunidad del Caribe (CARICOM) se trasladaron a Londres para denunciar el colonialismo y sus consecuencias, para reclamar justicia reparadora por la esclavitud y para advertir de un resurgimiento de los intentos colonizadores en todo el planeta.
CARICOM es una organización política dirigida a promover la integración económica, la coordinación de la política exterior y el desarrollo humano entre sus 15 estados miembros y ocho miembros asociados.
Incluso, los líderes de CARICOM le han solicitado al rey Carlos III del Reino Unido que se comprometa a descolonizar los territorios británicos ubicados en el Caribe.
Unos reclamos, por cierto, que no han tenido eco en la prensa local ni entre la militancia política criolla, que tilda de colonia al maltrecho Estado Libre Asociado (ELA).
Mientras tanto a cientos de kilómetros de Londres, en la capital estadounidense de Washington, determinadas voces han afirmado que la isla de Puerto Rico no es una colonia de Estados Unidos y que el ELA no es un artefacto colonial, sino más bien un régimen oblicuo más parecido a una independencia a medias.
El pasado 16 de julio se difundió un comunicado de prensa promovido por el comisionado residente, Pablo José Hernández Rivera, y apoyado por la Asociación de Alcaldes, que integra a los alcaldes populares, en el que se informó que en un evento celebrado en Washington para conmemorar los 74 años de la de la Constitución de Puerto Rico, un ciudadano identificado como el profesor David A. Rezvani, sostuvo que «Puerto Rico no es una colonia”.
Rezvani, quien es investigador y profesor en Dartmouth College, una universidad privada de investigación ubicada en New Hampshire, es el autor del libro titulado «Superando al Estado soberano: La riqueza, el autogobierno y las ventajas de seguridad de los territorios parcialmente independientes”.
Según Rezvani, el ELA es una fórmula de estatus único que fue reconocida por la Organización de las Naciones Unidas en 1952. El profesor también mencionó que Puerto Rico ha tenido lo que llamó “súper-poderes autonómicos», entre los que figura la autonomía fiscal, que es producto de la ley Jones, aprobada en el Congreso en el 1917.
Entre otros asuntos, la ley Jones le permitió al gobierno de Puerto Rico recaudar sus propios impuestos y le prohibió gravar las exportaciones.
Rezvani también identificó como “súper-poderes autonómicos» la nacionalidad puertorriqueña y la comentada hospitalidad de los puertorriqueños que, alegadamente, ha contribuido al desarrollo en el país de la industria del turismo y de la manufactura.
Las colonias que optaron por la independencia, señaló el profesor, fueron superadas por aquellas que exploraron soluciones intermedias, a las que llamó “territorios parcialmente independientes”.
Entre ellas, claro está, se encuentra Puerto Rico y el ELA. Incluso, para despejar un asomo de imposición abusiva de parte del Congreso con la ley PROMESA, Rezvani dijo que el estatuto fue aprobado con el beneplácito del entonces gobernador Alejandro García Padilla y del comisionado residente de Puerto Rico, Pedro Pierluisi.
Lo que no dijo Rezvani es que sin PROMESA los acreedores habrían forzado la quiebra del gobierno en el Tribunal Federal de Quiebras. En ese escenario una buena parte del presupuesto y de los bienes del gobierno local habría pasado a subsanar una tajada de los $70,000 millones que adeudaba el ELA y probablemente nadie en Washington hubiese movido un dedo para impedirlo.
«Puerto Rico constituye un ejemplo paradigmático de cómo un Estado post imperial utiliza la independencia parcial para obtener las ventajas de un imperio sin asumir sus costos. La cuestión del estatus de Puerto Rico es sumamente controvertida. Muchos consideran que es una colonia de Estados Unidos. Otros, sin embargo, entienden que las facultades de Puerto Rico están formalmente afianzadas. Mi trabajo sostiene que Puerto Rico goza, en efecto, de una independencia parcial en lugar de constituir una colonia y que sus facultades están afianzadas mediante una convención no escrita.” señaló Rezvani.
No hay duda en que el gobierno de Estados Unidos ha sido generoso con los fondos federales asignados a Puerto Rico – en la isla existe todo un estado de bienestar que es financiado con fondos federales – pero cada vez que la Junta de Supervisión Fiscal deroga una ley aprobada por el gobierno local se revela en toda su crudeza el estado real de subyugación que impera en nuestro país y que esta nueva generación de «colonialistas contentos», a la que pertenece el comisionado residente, no podrán ignorar con entelequias intelectuales como las ideadas por el profesor Rezvani.
De hecho, dos días antes que el comisionado residente difundiera su comunicado de prensa, el martes 14 de julio, el diario británico The Guardian reveló que la Comisión de Reparaciones de CARICOM, el organismo que busca justicia reparadora por la esclavitud y el colonialismo en nombre de los estados caribeños, le solicitó al gobierno de Reino Unido que devuelva las Islas Vírgenes Británicas.
La Comisión de Reparaciones también le reclamó al rey Carlos III que descolonice los territorios de Reino Unido en el Caribe.
Estos son Anguila, Bermudas, las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Caimán, Montserrat y las Islas Turcas y Caicos.
De acuerdo con The Guardian, el rey Carlos III será el orador principal en la reunión de jefes de gobierno de la Commonwealth de este año, que se celebrará en noviembre en Antigua y Barbuda.
David Comissiong, embajador de Barbados ante la CARICOM, sostuvo que los pueblos del Caribe esperan que el rey promueva en esa actividad un debate sobre «soberanía, descolonización y justicia reparadora por los crímenes cometidos».
«No me atrevería a aconsejar al rey sobre cómo debe dirigirse a sus súbditos, pero ha llegado el momento de dejar ir al pueblo, de iniciar el proceso de descolonización… de romper las cadenas del gobierno imperial. Y de decirles a esos súbditos: Asumimos la responsabilidad de 300 años de extracción de riqueza, degradación humana y el futuro orden moral”, dijo Comissiong.
Sir Hilary Beckles, presidente de la Comisión de Reparaciones, lamentó que el Caribe siga siendo «la parte más colonizada del mundo» y advirtió que actualmente se experimenta un “resurgimiento de la colonización”.
De acuerdo con The Guardian, los territorios británicos en el Caribe pueden elegir un autogobierno interno, pero permanecen bajo el control de gobernadores designados por el Reino Unido, con autoridad en materia de defensa, asuntos internacionales y algunos asuntos legales y de seguridad.
De hecho, Comissiong sostuvo que en el Caribe existen no menos de 20 colonias, las cuales pertenecen a Reino Unido, Francia, Holanda y Estados Unidos.
“Le decimos al mundo y a las Naciones Unidas que pongan fin a la colonización, porque si no la integramos en el marco de la justicia reparadora, podríamos ver un resurgimiento de la colonización en otros lugares. Y estamos empezando a ver señales de ello. Gente que envía sus ejércitos a territorios ajenos y toma el control. Empezamos a ver cómo el poder puede conducir a un resurgimiento de la colonización», dijo Beckles, quien es un historiador natural de Barbados y actualmente es vicerrector de la Universidad de las Indias Occidentales.
«Nos oponemos al hecho de que, cuando abandonamos nuestras islas autónomas y llegamos a Martinica, haya un cartel en el aeropuerto que diga: Bienvenidos a Francia. Nos oponemos al hecho de que en las Islas Vírgenes, nuestra gente no pueda tomar decisiones fundamentales porque tiene que consultar con el gobernador británico y con Downing Street para tomar decisiones… y queremos erradicar esta práctica como parte de la ilustración que estamos reclamando: democracia, libertad y soberanía para todos», manifestó Beckles.
Comissiong afirmó que era «inconcebible» que, tras haber superado la opresión de la esclavitud y haber sido «agotados» por el colonialismo, las personas negras aún se encontraran «privadas de autodeterminación».
“Las reparaciones y la descolonización van de la mano”, advirtió Comissiong.
Beckles afirmó que el movimiento está entrando en la fase de negociaciones y de recibir disculpas luego de que el 25 de marzo de 2026 la ONU aprobara una resolución reconociendo la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud de africanos como el crimen de lesa humanidad más grave de la historia.
Además de hablar con parlamentarios británicos, la delegación caribeña debatió sobre el estado del movimiento mundial de reparaciones que se ha visto impulsado por la cooperación caribeña y africana.
La delegación también se reunió con altos clérigos de la Iglesia de Inglaterra, instándola a seguir adelante con su Proyecto Spire, una iniciativa de justicia reparativa que pretende destinar un fondo de 100 millones de libras a comunidades afectadas por la esclavitud transatlántica.
Resulta increíble que aún con las marcadas diferencias en cuanto a la fórmula de gobierno del país, en comparación con los gobiernos de las posesiones británicas, Puerto Rico comparte con esas estados una historia similar de coloniaje y de trata de esclavos.
Nuestra extensa población negra también tiene razones históricas para reclamar justicia reparativa al gobierno español, pero nada de eso ha ocurrido.
Vivimos ajenos al juicio que en la actualidad ha sido sometido el coloniaje y la esclavitud en el escenario internacional. El liderato político del país ha preferido ignorar ese lado oscuro y trágico de nuestra historia y que aún hoy continúa privando de los poderes necesarios para nuestro desarrollo.
Será necesario el surgimiento de un movimiento cívico que inserte a Puerto Rico en ese incómodo y necesario debate.
En algún momento el efecto soporífero de los fondos federales desaparecerá y entonces el país estará listo para encarar con todo su dolor la tragedia que ha significado en nuestra historia la esclavitud y el coloniaje.










